Lo que pasó en los últimos meses
2026 ha sido un año de choque de costos. El origen es externo: la crisis del estrecho de Ormuz y los ataques a buques petroleros en el mar Rojo dispararon el petróleo (Wikipedia).
| Indicador | Antes | Ahora | Fuente |
| Diésel B5 UV mayorista (S/ por galón) | 12.14 (24 feb) | 24.66 (11 ago), +103% | Correo |
| Diésel B5 S-50 UV en grifos de Lima (S/ por galón) | — | 22.79 a 26.99 (19 sep) | Infobae |
| Flete marítimo, contenedor 40 pies (US$) | — | hasta 2,800 (fin de mayo), +12% interanual | Gestión |
| Nitrato de amonio (US$ por tonelada) | — | ~650, hasta +50% | Agraria.pe |
| Inflación anual nacional (INEI) | — | 4.06% (agosto) | Forbes Perú |
En provincias andinas el diésel suele ser más caro que en Lima. Y no es solo el combustible: el shock energético encarece fletes y seguros marítimos, y con ellos lubricantes, explosivos, neumáticos, reactivos y repuestos importados (Ex-Ante). El nitrato de amonio, base de la voladura, compite además con la demanda del agro.
Lo que ayuda: tipo de cambio estable y subsidio temporal
El sol se ha mantenido firme: los analistas esperan un dólar entre S/3.30 y S/3.40 hacia fin de año, lo que evita que los importados se encarezcan más (El Comercio).
El Gobierno aprobó un subsidio focalizado al diésel en tres periodos, del 16 de agosto al 15 de noviembre de 2026 (Gestión). Su alcance es limitado: los gremios consideran insuficientes los S/33.8 millones del primer esquema y pidieron ampliarlo antes del cierre de inscripciones del 30 de septiembre (El Comercio).
¿Qué esperar en los próximos meses?
El escenario más probable es de costos altos y volátiles, no de una bajada rápida.
- Fin del subsidio: vence a mediados de noviembre; si el petróleo no cede, su retiro presionará de nuevo las tarifas de flete terrestre.
- Fletes marítimos: Drewry plantea como escenario base (60% de probabilidad) tarifas estables 10-15% por encima de los niveles previos a la crisis, con volatilidad mensual (Ecosistema Startup).
- Tasas y clima: posible alza de la tasa de referencia del BCRP y una temporada de lluvias que, con El Niño extraordinario, puede traer cortes de vías y demoras.
- Lado positivo: el cobre en máximos sostiene la actividad minera y, por tanto, la demanda de servicios.
Qué debería hacer el logístico ahora
- Cláusulas de reajuste por combustible. Atar las tarifas de transporte al precio del diésel, con bandas claras. Protege a ambas partes y evita renegociaciones de emergencia o transportistas que abandonan el servicio a mitad de contrato.
- Compras críticas antes de las lluvias. Explosivos, neumáticos, reactivos y repuestos de alta rotación. Un stock de seguridad algo mayor cuesta menos que una parada de planta.
- Consolidar cargas y aprovechar retornos. Un camión que sube lleno a Challhuahuacho o Espinar y baja vacío cuesta el doble por tonelada efectiva.
- Transportistas formales y eficientes. Solo los formales acceden al subsidio, y una flota con telemetría y buen mantenimiento consume menos por kilómetro.
- Cobertura cambiaria y costo por tonelada entregada. Aprovechar el sol estable en importaciones grandes, y medir el costo logístico total, no solo el flete: ahí aparecen mermas, demoras y sobrecostos ocultos.
En un año como 2026, la ventaja no la tiene quien consigue el flete más barato, sino quien asegura continuidad a un costo predecible.








